
Soy Anna Cataldo, italiana de origen y lanzaroteña de corazón.
Llegué a esta isla atraída por la fuerza de su paisaje, por esa manera en que la tierra, el viento y la mano humana dialogan para hacer posible lo imposible: cultivar vida en medio del volcán.
Soy enóloga, y desde hace años trabajo entre viñas, bodegas y personas que creen en lo que hacen. Pero mi camino ha ido más allá del vino: he aprendido que detrás de cada copa hay una historia de territorio, cultura y resiliencia.
Mi curiosidad y mi deseo de comprender más me llevaron al doctorado en Desarrollo Regional en la Catedra de Agroturismo y Enoturismo de la ULL-ICCA, donde investigo cómo la viticultura tradicional de La Geria puede ser un modelo de sostenibilidad y equilibrio entre naturaleza y comunidad.
Creo en la educación como semilla de cambio. Por eso también imparto formación en sumillería, viticultura y sostenibilidad, buscando que cada curso despierte conciencia y amor por la tierra.
Trabajo cada día para tejer puentes entre el conocimiento científico, la tradición y la emoción. Porque creo que el futuro del vino —y de los territorios que lo hacen posible— depende de entender que cuidar la tierra es también una forma de cuidarnos a nosotros mismos. Mi propósito es sencillo: seguir aprendiendo, compartiendo y creando proyectos que inspiren a mirar el paisaje con otros ojos